Hay noticias que cuando se reciben invitan a mirar atrás y recordar todo el camino recorrido.
La entrada de A Artesa da Moza Crecha en la Guía MICHELIN es, para nosotros, una de ellas. Formar parte de la selección de una de las guías gastronómicas más reconocidas del mundo supone una enorme alegría y, sobre todo, un reconocimiento al trabajo, la dedicación y la ilusión que hemos puesto en este proyecto desde el primer día.
Porque para entender lo que significa este momento hay que volver al principio, a aquel pequeño puesto en la Plaza de Abastos de Betanzos en el que comenzó nuestra aventura.
De la Plaza de Abastos a la Guía MICHELIN
A Artesa da Moza Crecha nació con una idea que nos ha acompañado durante todos estos años: hacer una cocina profundamente vinculada a nuestro entorno, respetando el producto, a quienes lo producen y la identidad gastronómica de nuestra tierra.
Desde aquel pequeño espacio hemos ido creciendo y evolucionando, pero procurando no perder nunca de vista ese punto de partida.
Y precisamente ese recorrido es uno de los aspectos que destaca la propia Guía MICHELIN al hablar de nuestra “meteórica progresión” desde aquel puesto de la Plaza de Abastos de Betanzos en el que comenzamos nuestra aventura como defensores del producto de proximidad.
Que Michelin haya puesto su mirada no solo en lo que hacemos hoy, sino también en de dónde venimos y en la filosofía que ha guiado nuestro camino, hace que este reconocimiento tenga para nosotros un significado todavía más especial.
Una cocina que quiere hablar de Galicia y de Betanzos
Al frente de la cocina, Paula Martínez y Lolo Mosteiro han ido construyendo un proyecto en constante evolución, una evolución que no significa alejarse del origen, sino todo lo contrario: buscar nuevas maneras de expresar nuestra forma de entender la cocina gallega.
El producto de proximidad continúa siendo uno de los grandes pilares de A Artesa da Moza Crecha. También lo es nuestro compromiso con las filosofías Slow Food y con una forma de cocinar en la que el territorio tiene mucho que decir.
La propia Guía MICHELIN define nuestro proyecto como una propuesta “sincera y en constante evolución” y destaca ese compromiso con el producto próximo y con una cocina capaz de hablar, sin filtros, de la auténtica culinaria betanceira y gallega.
Es precisamente ahí donde sentimos que se encuentra buena parte de nuestra identidad.
Queremos que quien se siente a nuestra mesa encuentre Galicia. Que descubra producto, sabores y elaboraciones reconocibles, pero también nuestra manera personal de interpretarlos.
Una cocina gallega de vanguardia, como la define Michelin, que mira hacia adelante sin olvidar nunca sus raíces.
Sabores, Sensaciones y Emociones
Actualmente, esa manera de entender la gastronomía se expresa tanto a través de nuestros tres menús degustación: Sabores, Sensaciones y Emociones, que cuentan además con diferentes opciones de maridaje.
Cada uno propone una forma distinta de acercarse a nuestra cocina y de descubrir un proyecto que continúa cambiando, aprendiendo y creciendo. También nos ha hecho especial ilusión encontrar en la reseña una mención concreta a uno de nuestros platos: la carrillera de vaca guisada, que la Guía MICHELIN define como “tremendamente sabrosa”.
Son pequeños detalles que nos hacen sonreír y que, al mismo tiempo, nos recuerdan todo el trabajo que existe detrás de cada plato que llega a una mesa.
Un reconocimiento que pertenece a muchas personas
Aunque hoy sea el nombre de A Artesa da Moza Crecha el que aparece en la Guía MICHELIN, sabemos perfectamente que un proyecto como este nunca se construye únicamente entre las paredes de un restaurante. Por eso, esta entrada en la guía también pertenece a muchas personas:
A nuestros clientes, que durante todos estos años nos habéis elegido, recomendado y acompañado. A quienes estabais cuando todo comenzó en aquel pequeño puesto y a quienes habéis ido descubriendo nuestra cocina por el camino.
A nuestros proveedores, fundamentales para poder mantener el compromiso con el producto y con el territorio que forma parte de nuestra manera de entender la gastronomía.
Y, muy especialmente, a nuestro equipo, a quienes están hoy y a quienes estuvieron en algún momento de esta historia, porque detrás de un reconocimiento como este existen cientos de servicios, jornadas interminables, decisiones, pruebas, errores, aprendizajes y muchísimos pequeños detalles que normalmente no se ven. Cada uno de ellos también nos ha traído hasta aquí.
Un momento para celebrar. Y para seguir
Entrar en la Guía MICHELIN nos hace enormemente felices, lo celebramos, por supuesto, pero queremos hacerlo mirando este reconocimiento como una parte más del camino y no como un punto de llegada.
Seguimos teniendo las mismas ganas de cocinar, de aprender, de evolucionar y de enseñar nuestra tierra a través de lo que ponemos en el plato. Quizá eso sea lo más bonito de detenernos hoy y mirar hacia atrás: comprobar cuánto ha cambiado A Artesa da Moza Crecha desde aquel pequeño puesto en la Plaza de Abastos de Betanzos y, al mismo tiempo, descubrir que la esencia continúa siendo la misma.
Producto, territorio, cocina y personas.
Gracias a la Guía MICHELIN por fijarse en nuestro trabajo y considerar que A Artesa da Moza Crecha merece formar parte de su selección.
Y gracias a todos los que, de una forma u otra, habéis formado parte de este camino.
Seguimos. Con la misma ilusión, las mismas ganas y todavía muchas cosas por cocinar y compartir.